En la consulta de Catalán Trauma, como centro especializado en Palma de Mallorca el tratamiento de las lesiones deportivas y en terapias bioregenerativas, el dolor de hombro es un diagnóstico muy frecuente. 

Podemos diferenciar dos perfiles de pacientes. Aquellos jóvenes con lesiones tendinosas derivadas de movimientos repetitivos, como los nadadores o que practican deportes que implican lanzamiento de balones (balonmano, baloncesto…) y, por otra parte, otros pacientes de más edad en los que vemos tendinopatías degenerativas del manguito rotador o incluso rupturas tendinosas.

El diagnóstico ecográfico es capital en la identificación de estas lesiones. Muchas veces la ecografía supera a la resonancia magnética, ya que es una prueba dinámica a tiempo real y ademas de identificar el problema nos permite posteriormente tratarla. En Catalán Trauma contamos con ecógrafo portátil de alta resolución, porque es fundamental para el diagnóstico como hemos señalado y permite ganar tiempo, sin tener que derivar al paciente a otro centro. 

En este tipo de lesiones tendinosas queremos destacar las tendinopatías calcificantes, en las que se crea una calcificación que provoca dolor y limitación funcional. El estudio ecográfico nos va ayudar a clasificar en qué estadio está esta calcificación, para poder tratarla con un simple lavado-aspiración de la misma.

Las calcificaciones pasan por diferentes estadios. Al principio son duras (con sombra acústica), y en esta fase son difíciles de aspirar. Posteriormente hay un cuadro de mucho dolor (crisis clásica) y, por último, la calcificación se licua y se hace blanda. Es en este estadio donde es fácil lavarla y aspirarla.

Lo que realizamos en Catalán Trauma es un lavado-aspiración bajo anestesia local y control ecográfico de la calcificación (llamado barbotaje). Este proceso dura unos 10 minutos, y posteriormente se realiza un control clínico-ecográfico en 2 semanas para valorar la desaparición de la calcificación.

Este tipo de tendinopatías cálcicas son difíciles de abordar quirúrgicamente. Tanto por vía artroscópica como con cirugía abierta, ya que se encuentran dentro del tendón y es muy complicado identificarlas. En muchos casos hay que abrir el tendón para extraerla, con lo que va a implicar una demora en la recuperación.

El lavado-aspiración es la solución no quirúrgica mejor para esta patología. Así se evita la cirugía, con muy buenos resultados clínicos. Las desventajas son que es una técnica ecográficamente exigente para el que la realiza y puede que se aspire solo parcialmente la calcificación en algún caso.