A pesar del calor sofocante de estos días, no es excusa para disminuir el ritmo de los entrenamientos e incluso en muchas ocasiones bajar la misma intensidad. Es una época del año donde coinciden triatlones, carreras populares y alguna que otra trail de montaña, por lo que si queremos seguir compitiendo tendremos que pasar por encima de estas condiciones en ocasiones adversas, o cuanto menos poco favorables.

En Catalán Trauma, como centro especializado en traumatología deportiva, estos días es frecuente encontrarnos en la consulta con corredores que acuden asustados porque les ha aparecido un dolor en la rodilla y creen que se les ha roto el menisco lateral. Más allá de ello, el diagnóstico clínico y ecográfico es clave para diagnosticar la lesión más común en la rodilla de los corredores, que es el síndrome de la cintilla iliotibial o fascia lata.

Esta lesión se caracteriza por dolor en cara lateral a los 10 minutos de iniciar la carrera a pie y se va haciendo más creciente si no paramos y planteamos un proceso de recuperación. Normalmente aparece con un aumento del volumen de los entrenos o de la intensidad, que hace que ese tendón que pasa por la cara lateral de la rodilla friccione contra el hueso y ejerza un efecto parabrisas provocando dolor.

Es común que cuando se realiza una resonancia magnética de rodilla no se diagnostique, y en consecuencia nos encontramos pacientes con diagnósticos de sospechas de rupturas meniscales que acaban operándose de algo que no les duele, ya que su problema está fuera de la rodilla, en el tendón de la fascia lata.

Nuestras recomendaciones son “no dejar de correr, pero sí hacerlo de otra forma”:

1. Estudio de la pisada. La hiperpronación del pie y la supinación del retropie, así como el varo de rodilla son factores de riesgo para desarrollar esta lesión.

2. Musculación del tren inferior. Trabajando la parte excéntrica de cuádriceps sobre todo.

3. Estiramientos de la cadena posterior. Isquiotibiales.

4. Mejorar la técnica de carrera con ejercicios tipo skiping, multisaltos, vallas…

5. Buscar zapatillas de menor drop (2-4 mm) para no talonar.

6. Correr con las piernas separadas para evitar la tensión de la fascia lata.

7. Ir al fisioterapeuta para descargar la tensión de la fascia lata con masaje y punción seca.

8. En los casos refractarios, el traumatólogo puede realizar tratamientos ecoguiados con EPI o infiltración de PRP, y en muy pocos casos cirugía (Z plastia).

Lo más importante es un correcto diagnóstico, descartar otras lesiones (como rupturas meniscales), y cambiar nuestra forma de correr, y entender esta lesión que todos hemos sufrido en alguna ocasión. También es importante mantener siempre una buena actitud, nos ayudará a recuperarnos mejor. En Catalán Trauma contamos con un equipo multidisciplinar especializado en el tratamiento de las lesiones deportivas.

Dr. José Miguel Catalán
Director de Catalán Trauma