Económico, sin horarios fijos, se puede practicar solo o en grupo. Bastan unas zapatillas y kilómetros de asfalto para que la práctica de la carrera se haya convertido en el deporte más extendido en estos momentos. La participación de más de 10.000 personas en la última edición del Palma Marathon es el reflejo del éxito de la carrera o running como uno de los deportes más practicados por los mallorquines y quienes nos visitan. Ahora bien, deporte no siempre es sinónimo de salud si éste no se hace con supervisión médica y de un monitor o atleta.

Con la moda running han llegado lesiones como la fascitis plantar, la distensión muscular o las fracturas de esfuerzo que están ahora en boca de muchos de los aficionados a la carrera. Para evitar lesiones y que el ejercicio físico se convierta en un enemigo y no en el aliado saludable que se quiere, no se debe empezar a correr medios maratones, por ejemplo, sino iniciarse en la carrera de forma paulatina y a ser posible con supervisión de un monitor que vaya corrigiendo gestos que, a la larga, pueden convertirse en lesiones.

En carrera, el pie impacta sobre el suelo de 480 a 1.200 veces por kilómetro, y la capacidad del pie para tolerar esa carga depende de la anatomía y la biomecánica del propio pie, por lo que éste debe tener una combinación de rigidez y elasticidad apropiados. Las características físicas del pie condicionarán, por tanto, el éxito en la carrera y las posibles lesiones. A un pie más anormal (cabo o plano), mayor umbral para desarrollar lesiones. Las características del pie están detrás de muchas de las patologías que los corredores presentan, pero la obsesión por correr es otro enemigo a batir. El ejercicio,cualquiera que sea la disciplina elegida, deja de tener efectos positivos cuando la sensación que se nota al practicarlo empieza a ser desagradable.

Además, hacerse un chequeo médico antes de empezar a practicar cualquier deporte de forma habitual debería de ser “ley”. Y no vale con un mero análisis de sangre o el control de la tensión arterial. El chequeo ha de ser completo e incluir, como mínimo, un electrocardiograma.

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