La práctica de deporte es una de las actividades más positivas para los jóvenes. Y si se realiza en equipo, los beneficios son aún mayores. Abandonar la niñez y adentrarse en la edad adulta exige al cuerpo los cambios más radicales. Es precisamente durante esta etapa de la vida cuando los músculos están en pleno proceso de formación. Los jóvenes tienen en el deporte un importante aliado para conseguir que el desarrollo sea óptimo.

Ya lo decía la expresión en latín clásico ‘Mens sana in corpore sano’, el secreto de una mente sana se encuentra en un cuerpo sano. Una máxima que puede aplicarse también a la adolescencia. A esta edad, la práctica de alguna disciplina deportiva ayuda a configurar correctamente la personalidad. Es precisamente en esta etapa marcada por los cambios, cuando el deporte juega un papel fundamental ayudando a los jóvenes a conocerse mejor a sí mismo y a mejorar su autoestima. Aunque, como bien reza otra famosa expresión latina, ‘In medio, virtus’, en el término medio reside la virtud. A esta edad, no es aconsejable someterse a entrenamientos excesivos, ya que no conviene que castiguemos unos músculos en pleno proceso de formación.

Según los últimos estudios, las nuevas generaciones dedican cada vez más horas diarias a actividades de ocio sedentarias como mirar la televisión, navegar por internet, chatear con sus amigos, hablar por el móvil…

En este contexto, los deportes de equipo ayudan a los jóvenes a abandonar posturas de aislamiento, y les permite aprender a trabajar el equipo, a tolerar la frustración, a disfrutar de las victorias y encajar con deportividad las derrotas, a ser disciplinados y conocer la importancia de las normas, a descubrir valores como el liderazgo y la solidaridad…

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