Como centro especializado en traumatología deportiva, terapias bioregenerativas y cirugía ortopédica en Palma de Mallorca, la epicondilitis, más conocida popularmente como “codo de tenista” es una de las lesiones que vemos con más frecuencia en la consulta. Y en muchos casos no existe una relación directa con el hecho de jugar al tenis.

Hace un par de semanas, en el Congreso SportUltraSound que tuvo lugar en Málaga y en el que participó el director de Catalán Trauma, el Dr José Miguel Catalán, se repasó cómo se desarrolla esta patología, cómo se diagnostica y cómo se trata.

El aumento de las solicitudes de tracción de la musculatura extensora sobre el codo provoca la lesión de estos tendones a nivel del codo, cuando se realiza un ejercicio de manera repetitiva.

La ecografía es capital en su diagnóstico. Con ella podemos conocer cuáles son los patrones ecográficos, como arrancamientos óseos, enteritis, rupturas parciales o totales del tendón, combinado con el aumento por eco-doppler del número de vasos sanguíneos (hipervascularización). Es una prueba dinámica que se puede correlacionar con el momento de su desarrollo y con la mejor manera de tratarla.

Las alternativas terapéuticas pasan desde la fisioterapia y la mejora en la musculatura del brazo, así como la mejora de la tecnificación del ejercicio. Cuando esto falla existen diferentes técnicas más o menos invasivas. 

La infiltración de corticoides produce una mejoría inmediata, pero sus efectos pueden ser nefastos, incluso pueden provocar la ruptura del tendón.

La escleroterapia de los vasos sanguíneos neoformados también da buenos resultados a corto y medio plazo, pero en 12 meses los resultados no siempre son satisfactorios.

Las tenotomías (corte en el tendón) por vía ecográfica tampoco parecen una buena solución.

También se aplica la neuro-proloterapia con inyecciones de destroxa diluida.

Hay estudios que demuestran que la infiltración de ácido hialurónico en abanico mejora el dolor y la cicatrización del tendón.

También existen estudios que demuestran que la infiltración de PRP (factores de crecimiento) mejoran el dolor y la cicatrización del tendón a largo plazo (12 meses).

En este último procedimiento estamos haciendo un trabajo en Catalán Trauma para poder correlaccionar lo que vemos en el eco con el mejor tratamiento en el momento determinado de la lesión. Hemos visto que patrones ecográficos con engrosamiento del tendón y un patrón doppler sin vasos la utilización de PRP-LR (leucocitos) ha mejorado nuestros resultados en bajada del dolor y aceleración del proceso de cicatrización.

En Catalán Trauma hemos empezado un proyecto para la customización del uso del PRP según patología, para lo cual será importante conocer la dosis, concentración y otros parámetros, y por supuesto el uso del ecógrafo para mejorar los resultados.

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