Cuando alguien viene a nuestro centro, en Palma de Mallorca, percibe rápidamente que no es puramente una consulta traumatológica. Y enseguida nos preguntan por las terapias bioregenerativas, a las que damos mucha importancia y de las que se habla mucho pero que en virtud de nuestra experiencia se sabe todavía muy poco en la sociedad. Por ello nos hemos animado a escribir este post, para contribuir como centro especializado a que se conozca más qué es la medicina bioregenerativa, para qué sirve y cuáles son sus ventajas.

Hace 4 años que empezamos a trabajar con terapias bioregenerativas, por lo que somos uno de los centros pioneros en la Isla en esta medicina, que consiste en tratar las enfermedades con células, anticuerpos, proteínas y factores producidos por el propio ser humano. Descartando todos los elementos extraídos químicamente de una sustancia vegetal, animal o sintetizada en un laboratorio.

Hay dos tratamientos que son más conocidos, de los que se ha hablado por diferentes motivos. Son el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y la Terapia de Células Madre. A veces incluso se confunden, si bien son diferentes. Vamos a especificar qué es el PRP y para qué lo usamos.

El Plasma Rico en Plaquetas consiste en la extracción de sangre y la concentración de plaquetas en un medio de plasma. Existen dos tipos de productos: el PPP o “plasma pobre en plaquetas”, que se obtiene por centrifugación regular, y el “plasma rico” que se obtiene por un proceso de doble centrifugación a partir de una ficha electrónica. Hay que estudiar cada caso en particular, pero generalmente tratamos tendinitis, patologías tendinosas, lesiones en meniscos y ligamentos, desgarros y roturas musculares, problemas articulares, heridas quirúrgicas o traumáticas…

Algunas de sus ventajas es que con ello logramos la disminución de la inflamación y el dolor, la aceleración de la cicatrización de tejidos lesionados (tendones, cartílagos, músculos, etc.), aumento de la movilidad y funcionalidad articular y muscular y reducir el tiempo de recuperación. Lo usó Rafa Nadal en su momento para recuperar una lesión de rodilla. Y en el mundo del deporte de elite puede decirse que es ya habitual.

Se obtiene una muestra de sangre anticoagulada del paciente y se procesa en condiciones controladas. Se separan los componentes de la sangre y se selecciona la fracción que contiene la concentración más adecuada de plaquetas. Después, se administra el PRP, con una inyección, en la zona a tratar. Todo ello se lleva a cabo con dispositivos médicos certificados, especializados y con total garantía de la C.E.  El PRP es siempre del propio paciente. Comenzó a utilizarse en torno al año 2000, y es considerado un medicamento por la Agencia Estatal de Medicamentos.