En las últimas décadas, los traumatólogos hemos realizado un sinfín de artroscopias de rodilla. Pero hay un hecho muy importante a tener en cuenta sobre esta práctica. Al realizarla, la necesidad de la irrigación de suero durante la artroscopia de rodilla puede tener como consecuencia una reducción de hasta un 400 % del número de células madre.

Estas células madre se encuentran en la grasa de hoffa, en la membrana sinovial y en el líquido sinovial, y son las encargadas de mantener la homeostáxia (equilibrio) dentro de la rodilla.

Un nuevo estudio publicado “A Novel Arthoscopic Technique for intraoperative mobilization of Synovial mesenchymal Stem Cells demuestra esta importante depleción de células madre durante la realización de las artroscopias de rodilla.

Además, es muy común que muchos traumatólogos inyecten corticosteroides y anestésicos locales como la lidocaína después de la artroscópica. Dichas sustancias son tóxicas y provocan la muerte de las células madre.

Conclusión : Si te han recomendado realizar una artroscópia de rodilla, seguramente no la necesitas. Además, si te la realizan asegúrate de que tu cirujano no mata tus células madre .

“Necesitas a todas tus células vivas contigo” 

Catalán Trauma

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